POETAS SIN FRONTERAS - POETS WITHOUT BORDERS
POETAS SIN FRONTERAS - POETS WITHOUT BORDERS

Este es el cuadro corchero en el que puedes colgar los textos que  consideres interesantes para compartir con los amigos y las amigas de POWSF-POWB, bien sean de tu autoría, o no. En el corcho hay clavadas infinidad de chinchetas de todos los colores, tantos como gustos, ideas y personas puedan existir. Elige las que más te gusten, fija con ellas esos latidos que nos darán vida a todos y a todas y suspéndelos en él.

EL ADOLORIDO. Por Pedro Serrano

Llega el dolor y es una carga inmensa.

El peso de una arena acumulada

y estéril. La desafortunada

e inútil argamasa de la ofensa.

 

El círculo vicioso en que la intensa

labor de tanto sueño es anegada

por una carga aceda y asolada.

El agobio del agua que se adensa.

 

Vivo el dolor y lo que vive muere

entre los vicios suaves que me acerco

y en la torpeza absurda que me hiere.

 

Ante la falta de color, el terco

infundio de una suerte que no alcanzo

o el remedo de amor al que me lanzo.

ESCUCHA VIAJERO CÓMO RESUENA... Por Ramón Cote Baraibar

Escucha viajero cómo resuena 

la noche en la oculta ciudad

de Orchha. Las cigarras y los jazmines

giran en el aire igual que los tambores

veloces y las ligeras voces lejanas.

 

Ya cuentas con los dedos de las manos

las horas que te quedan en la India

y después de todo lo que has visto

y que jamás podrás enumerar

sin que te falte la respiración,

sólo te resta detenerte un momento

para empezar a agradecerle a esta tierra

todo lo que te ha ofrecido en abundancia.

 

Agradécele entonces,

si puedes con hermosas palabras, el tácito fulgor

de su luna y sus diamantes en el agua, su generosidad 

por haberte permitido ver tantos templos, 

tantas águilas tenues sobrevolando las cúpulas

de los palacios, el firme terracota de sus fuertes

y la frescura de los mármoles blancos

para el pie descalzo del peregrino.

 

El viajero que se ha detenido en la oculta ciudad

de Orchha debe escribir un poema

en el aire por todo lo cumplido,

porque le ha llegado el momento de cerrar los ojos

y soñar hacia adentro donde en un pozo profundo

irán cayendo como monedas de plata 

esa multitud de imágenes que más tarde serán

la imagen imborrable de su propia vida,

el dibujo certero que ya nadie

podrá quitarle, por más que la muerte

o el olvido se la quiera arrebatar.

 

Antes de que empieces a saber

que todo viaje es una suma de asombros

y renuncias que van dejando su ceniza en los dedos

y un polvo dorado en la memoria,

escucha detrás de las celosías 

a las cigarras susurrar entre jazmines.
 

Entonces

vacía tus bolsillos en las estrechas calles

de Orchha en esta, tu última noche

en la India, y baja al amanecer hasta la orilla

del río Betwa y despídete de los palacios

que apenas surgen en la niebla como envueltos 

por el vaho de un dios,

con sus chattris en lo alto que parecen campanas

que pronto resonarán con el primer rayo de luz.

 

Los pasos que de ahora en adelante 

des por el mundo llevarán a donde vayas

este encantamiento, porque quien una vez ha sido

deslumbrado por la belleza será para siempre

el más fiel y devoto de sus emisarios.

CENTRAL PARK WEST. Por Santiago Espinosa

          “...mucho después de que los

          dinosaurios se extinguieran,

          llegaba a este lugar...”

                                           José Hierro

 

Debieron terminar muchos paisajes

para llegar a este silencio, muchas mañanas.

 

La tierra negra del invierno.Las piedras que ya estaban en el parque

antes de que los dinosaurios

se extinguieran.

 

Tenía que abrirse entre los ojos

y el instante una canción conocida,

como si el tiempo ordenara

los seres siempre que la escuchamos.

 

Saber que estos caminos seguirán

cuando nosotros nos vayamos.

Los maples helados y los subterráneos.

Los deportistas que cruzan

empujados

por una ambición

mucho más líquida que la vida.

 

Los rostros del invierno

no volverán a encontrarse.

Otros levantarán esta ciudad

desde sus ojos en un millón

de barcos de cristal

y de hormigón.

 

Agua que cae desde ninguna partey atraviesa las superficies,

las piedras que ya estaban.

 

Debieron terminar muchos paisajes

para llegar a este silencio,muchas mañanas

para volver a este lugar.

 

Ha comenzado a llover.

 

BOSQUE. Por Gabriel Arturo Castro

Quizás el brujo viaje a buscar al árbol calmante de la sarna, a rezar frente al abuelo revivido dentro de un roble infestado de abejas, a descubrir el lugar donde los follajes ocultan los cuernos del ciervo o a seguir dialogando cerca al hombre árbol, el árbol que habla de la mujer durmiente bajo su espectro. O quizás el brujo extraviado por siglos entre el bosque siga juntando ramas para formar una montaña.

CARTA DE AMOR. Por Luz Mary Giraldo

Regresa maltrecho

como si viniera desde el fin del mundo

o hubiera atravesado el inmenso mar.

Caídas las alas y los ojos apagados

no levanta vuelo.

 

La paloma mensajera nunca trajo noticias.

Alguien rompió la carta de amor

escrita en el reverso de sus alas.

Alguien busca entre sus plumas

al menos

una palabra herida.

SAN SILVESTRE. Por Yimara Castaño Güiza

            A Clara Inés Güiza

 

Intento vestir tu delgada figura

 para caminar las hirvientes calles,

que tatuaron el mapa de tus pies.

Y alcanza la vista para divisar el río,

las pequeñas casas de esta orilla

y el vaho de la muerte en los espejos.

Ya no es,

de este lado,

como lo conociste.

Miles de lenguas

se han lamido el puerto.

De las alianzas entre hombre y madera,

sólo quedan crucifijos en el pecho.

Mañana visitaré la ciénaga.

Puede ser que allí te encuentre,

sembrando tu humedad,

en tierra color bermejo.

Con los mismos ojos tristes de la niña

que dejó puesta su mesa

para escaparse con el tiempo.

ASALTO.  Por Camila Charry Noriega

Miro la som­bra de reojoter­ca­menteentiendo su anatomía de fuego ausente yamiro la som­bra y en ellael res­p­lan­dor de todo lo olvi­dadoes decirensom­bre­cido ape­nas.

Yo traduzco a medias su inten­ciónsu huir entre sol y sollejos de la noche abierta.Solo su tem­blor cuando es atrav­es­ada por la brisapor la manopor la esperahace bril­lar otra vez mis ojos.Sé que todo lo que ya no esen ella ardey como un ger­men crecey más viva e insis­tente se hace.

Yo la siento de noche res­pi­rarque­jarse    sacud­irse     reírse de míy la siento den­tro de mí otras vecesya no afueraen la mañana cuando todo tiem­blay mi triste aliento la mate­ri­al­izay nos vemos a los ojos otra vezcomo vacián­donosrecono­cién­donosper­donán­donos.

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