POETAS SIN FRONTERAS - POETS WITHOUT BORDERS
POETAS SIN FRONTERAS - POETS WITHOUT BORDERS

Ladridos de perros románticos en la FIL

Por David Marcial Pérez.

28-11-2017.

 

Las nuevas generaciones de poetas españoles y latinoamericanos encuentran en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara un canal de encuentro y visibilidad para sus trabajos.

 

Presentación de 'Poesía o Barbarie' en el pabellón de Madrid, en la FIL LEONADO ÁLVAREZ

 

Xel-ha López (Guadalajara, 1991) se levanta de la silla y recita: “Mina, para decir nombre de mujer en algún lugar de Sudamérica / Mina, para decir / el trabajo de un hombre es conseguir oro / Mujer para decir oro”. En las paredes del bar mexicano hay pegadas fotos de perritos porque el recital de poesía se llama Los perros románticos, como el poema de Roberto Bolaño: “En aquel tiempo yo tenía 20 años / y estaba loco”.

 

Las fotos de los perritos son como las de los memes de internet, porque Los perros románticos empezó como un grupo de Facebook en 2014. Los pioneros: una española, un colombiano y un peruano, todos nacidos en las orillas de 1990 o de mil-novencientos-violeta, como el verso de un poeta mexicano, “también de nuestra generación y que nos ha marcado mucho”, explicaba este domingo Luna Miguel (Madrid, 1990) en el bar de Guadalajara, la ciudad donde los perros se conocieron y se hicieron grandes.

 

El grupo creció de tres a 5000 miembros, “chicas y chicos de 20 años escribiendo en español que encontramos en internet una vía de escape, nos leíamos los unos a los otros, nos consumíamos los unos a los otros cuando antes nadie lo hacía”, añade Miguel, que por entonces ya contaba con un puñado de poemarios publicados en España.

 

En las redes empezaron a leerse, pero gracias a su primer viaje a la Feria Internacional del libro de Guadalajara (FIL), consiguieron verse, tocarse y recitarse. “Vine por primera vez en 2014, muchos chicos del resto de México –Morelos, Pachuca, Chihuahua, Monterrey, Oaxaca– viajaron a la ciudad y empezamos ha organizar lecturas como las de hoy”, cuenta Miguel, que este año ha vuelto a ser invitada al certamen editorial en español más importante del mundo, que tiene a Madrid como ciudad invitada.

 

 RECITAL DE los 'Perros Románticos' en el bar Monosílabo de Guadalajara JOAQUÍN URRUTIA

 

Un par de horas antes del recital, dentro del pabellón madrileño de la feria, un cilindro blanco con gradas, como un foro romano lleno de luz, la presentación de Poesía o Barbarie, una especie de jam poética nacida también en 2014, arrancó así: “Este poema se llama Felices 20, un homenaje a esa maravillosa, loca y nocturna época de mi vida”. El autor Escandar Algeet (Palencia, 1984), es uno de los puntales españoles de esa poesía nacida en las redes que se va consolidando también en el papel gracias a editoriales pequeñas y dedicadas como Ya lo dijo Casimiro Parker, La Bella Varsovia, pero también a veteranas y prestigiosas como Visor, donde Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980) publicó el año pasado Pertinaz freelance.

 

Subido a las gradas del foro junto a la artista gráfica, Liliana Peligro, antifaz, camisetas y pantalones negros, los dos recitaron: “No tienes ni patria ni dios ni sindicato”; “La vida es aquello que ocurre mientras la web se carga”; “Algún día formaremos un ejército y tomaremos Wall Street”. Luna Miguel también participó en la jam recordando que “hoy, 26 de noviembre, es el día mundial contra las violencias machistas”. Su primera lectura fue un poema de María Ángeles Pérez López, dedicado a una mujer asesinada por su exmarido: “Oh cuerpo de papel para la hoguera”.

 

Recitales, antologías –Los reyes subterráneos (La Bella Varsovia), Pasarás de moda (Montea)–, encuentros. Los perros románticos fueron mutando hasta que el grupo de Facebook cerró en 2016 porque una chica sufrió acoso por mensajes y vídeos. “Inmediatamente decidimos cortar. La burbuja explotó, pero explotó bien. Ahora aunque todos seguimos con nuestras historias, permanecemos en contacto”, explica Miguel.

 

En México, revistas como Tierra Adentro, Entermagazine o Transtierros amplificaron la producción de esta generación. Tumblrs o grupos de Whatsapp mantienen conectados a poetas de Ciudad de México, Torreón, Tepic, Chiapas. “Cuando vino Luna no conocimos entre nosotros, se nos quitó el miedo y esa sensación de que estábamos solos”, dice la organizadora del recital en el bar, Paola Llamas (Guadalajara, 1992), que cerró su intervención leyendo en el teléfono uno de sus poemas: “Que nadie quiera asustarte / nadie / Porque cuando tenías 5 años / un niño te dijo que iba a bajar / tus pantaletas blancas / y no quisiste volver a usar falda / pero en la escuela te obligaron / Tuviste mucho miedo”.

FESTIVAL DE POESÍA “LAS LENGUAS DE AMÉRICA: CARLOS MONTEMAYOR”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Informador.

22-10- 2016.

 

Por séptima ocasión la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a través del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la interculturalidad realizó el Festival de Poesía las Lenguas de América: Carlos Montemayor.

 

El encuentro tiene como objetivo generar conciencia sobre la importancia de los pueblos originarios en la diversidad cultural, para promover el respeto y el diálogo a través de la poesía.

 

En honor al escritor mexicano Carlos Montemayor, se lleva a cabo en el CCU. Aquí se reúnen poetas indígenas de diversos países para rendir un homenaje a la palabra.

 

Poemas que evocaron la fertilidad, el amor y la naturaleza fueron recitados por sus autores durante la séptima edición del Festival de Poesía Las Lenguas de América Carlos Montemayor, que se realizó en la Sala Nezahualcóyotl, del Centro Cultural Universitario (CCU).

 

El encuentro poético que nació en 2004 bajo la coordinación del narrador mexicano Carlos Montemayor (1947-2010) y la dirección del Etnólogo José del Val, reunió a poetas indígenas y de países como Canadá y Ecuador, para rendir un homenaje a la palabra y al fundador del encuentro.

 

La jornada poética se inició con el poeta Esteban Ríos Cruz, quien en lengua diidxazá (zapoteco) leyó su poema "Mi corazón es una nutria A Mari XXX".

 

Ante un gran número de asistentes, el encuentro continuó con la participación de Gladys Liliana Potosí Chuquín, de Ecuador, quien dio lectura a poemas como "Nacimiento" que aborda a la mujer fértil que se prepara para dar a luz a otro ser.

 

Otro de los poemas de Potosí Chuquín, de origen Kichwa Karanki, habla sobre los sueños en que los personajes principales son una abuela y su nieta, quienes caminan por los senderos, abriéndose paso ante fuertes vientos.

 

Siguió Denise Desautels, originaria de Montreal, Canadá, con su poema "Sepulcro de Lou", que dice: "Con inocencia, la muerte, del todo perfecta. No la habrás visto venir, pronto se incrustará en lo más profundo de tus huesos.

"A pesar de la densa sombra que proyectan, sobre la pared ocre, los cordones y las laminillas de la persiana veneciana, la placidez del día continúa infiltrándose, como si nada, por los intersticios".

 

Otro de los que participaron en el festival poético fue Manuel Espinosa Sainos, de Totonaco, Puebla, que leyó "Los muertos hablan de amor", una obra en que se plasma el amor entre los muertos y los árboles que cuentan miles de historias sobre amantes clandestinos.

 

El programa también incluyó a poetas como Morela Maneiro, de Venezuela; Salgado Maranhao, de Brasil; Rubí Tsanda Huerta Norberto, Michoacán; Winston Farrell, de Barbados; Juan Hernández Ramírez, de Veracruz, y Raquel Yolanda, de Ecuador, entre otros.

RECUERDOS DE UN CONTUBERNIO

Por José Carlos Mainer.

29-05- 16.

 

*Este artículo presenta la crónica que Jordi Amat desarrolla en su libro “La primavera de Múnich”, a propósito del encuentro de políticos e intelectuales españoles de la época que tuvo lugar en Múnich el año 1962, que el régimen franquista calificó despectivamente como “el

contubernio de Múnich”.

 

El libro de la británica Frances H. Stonor Saunders se titulaba ¿Quién paga las copas? La CIA y la guerra fría cultural (1999), pero la edición norteamericana y la española suprimieron la primera frase, que no dejaba de ser el ingenioso epitafio cómico de un feo asunto que —entre 1965 y 1967— había revelado la revista Remparts, cuyas averiguaciones fueron difundidas de inmediato por un reportaje de The New York Times (que en España tradujo la revista Triunfo).

 

Medio siglo después subsisten las prevenciones porque unos cuantos dólares de la Fundación Ford (y no creo que muchas copas…) se pagaron a algunos españoles, unos del exilio y otros del interior, liberales, progresistas o socialdemócratas, que casi nunca supieron en serio que luchaban contra el comunismo, porque creían que lo hacían contra Franco, como les recordaban los amables delegados extranjeros del Congreso por la Libertad de la Cultura. Pero el despiste nunca resulta simpático, ni la aventura tuvo mucho riesgo. En La primavera de Múnich, de Jordi Amat, hay tres protagonistas ideológicos: el anticomunismo surgido del antiestalinismo de los años treinta, los antifranquismos (que eran muchos y mal avenidos) y el exilio, que tampoco era una condición compacta. Y el autor ha gobernado con destreza de narrador los hilos que trenzan este capítulo español de la guerra fría cultural que tuvo su apogeo en lo que la prensa de Franco llamó el “contubernio de Múnich”, en mayo de 1962. Su libro presenta tan vertiginoso cambio de escenarios como un fascinante reportaje y un desfile de personajes e historias digno de novela de aventuras (y, a veces, de comedia traviesa).

 

Allí están Julián Gorkin, el veterano trotskista y anticomunista, tan incansable en sus campañas como en su capacidad de autodescrédito. Y Salvador de Madariaga, maniobrero y seguro de sí, tan ferozmente antifranquista como políticamente conservador. O José María Gil Robles, a

punto de lograr su resurrección política pero no la unión de la democracia cristiana. Y algunos eminentes catalanes que hacían todo lo que podían por el problema español… y por el futuro de Cataluña: Josep Benet, Marià Manent… Hay exiliados distinguidos que veían todo con alguna distancia y bastante lucidez: Ferrater Mora y Francisco Ayala. Y Tierno Galván, que se escurría siempre; Rodolfo Llopis, que perdía apoyos, los republicanos que se desesperan porque la monarquía vuelve a ser una solución posible. Y en todas partes está Dionisio Ridruejo, exfalangista, paladín de la reconciliación desde inicios de los cincuenta, aliado de los catalanes que admira y de los exiliados, cuya confianza logra. Es el único capaz de racionalizar y explicar aquella maraña de deseos vehementes y desconfianzas invencibles, de la que algunos fueron víctimas: el ejemplo más doloroso es Pablo Martí Zaro, el hombre de Seminarios y Ediciones y de la revista Mañana, a quien ni siquiera habíamos dado las gracias

hasta la publicación de este libro.

 

Todo fracasa. Fracasa la propia reunión de Múnich (el “contubernio”), pero también aquel coloquio sobre “Realismo y realidad en la literatura contemporánea” que nació bajo los mejores augurios, como fracasan los encuentros sobre Cataluña y “Castilla”, igual que siempre ha ocurrido… El ministro Fraga juega mejor las cartas que le dejó su estúpido antecesor, Arias Salgado, y el franquismo más terne. Con ellas logró cotas de desvergüenza y servilismo difícilmente superables: incluyen la persecución de José Bergamín, la campaña de justificación del asesinato de Julián Grimau y la publicación del panfleto anónimo Los nuevos liberales… Pero que todo fracase no quiere decir que no sirva de nada. En esos años absurdos se produjo la desconexión definitiva de la cultura y el franquismo, se conquistaron algunas cotas de libertad de expresión y se produjo la lenta incorporación de los monárquicos a la oposición.

 

Jordi Amat ha sabido contarlo muy bien, ha usado con sagacidad los documentos personales y alguna vez ha entrado en escena para subrayar una mirada y una línea en una carta o para hacer una conjetura. Por supuesto, nos recuerda que la historia de este fracaso tiene dos lecturas. La de los aguafiestas recordará que allí se anticipó la Transición futura, decidida a que todo siguiera igual. La otra reconocerá que aquellos hechos denegaron cualquier viabilidad al franquismo como tal, aunque nadie mató al perro, ni se le puso cadena, y murió de viejo y ladraba todavía… La tierra prometida que Ridruejo, como Moisés, no llegó a ver no era el paraíso. Amat cita a menudo a Tony Judt, que nos ha recordado que, en la Europa de 1945, todos los finales fueron tan insatisfactorios como eficaces: en Francia, en Italia o en Alemania. España no sería la tardía excepción; quizá convenga recordar ahora la prevención tradicional que pide no arrojar también al niño al vaciar la tina donde se le ha bañado.

EL MEDITERRÁNEO COMO CONFLICTO POLÍTICO Y CONFLUENCIA LITERARIA

Por Winston Manrique Sabogal.

05-05- 2016.

 

"Ella: ¿Mamá que es la libertad?

Su madre: Algo muy costoso.

Ella: Entonces ¿no podemos comprarla?

Su madre: Por eso la pagamos

con nuestras vidas”.

 

Y, tras estos versos de la poeta siria Maram al-Masri, las cuerdas de un arpa crearon el sonido del sentimiento sin nombre que resume la tragedia, la esperanza y la belleza del rosario de episodios contados por ella sobre su país. Es el último oleaje de la historia del Mediterráneo, lugar de encuentro y desencuentro de la civilización occidental.

 

La voz de al-Masri con sus poemas abrió el mapa del Mediterráneo levantado en Granada por cerca de 40 escritores, editores y artistas de los 14 países bañados por estas aguas. Por primera vez, los creadores se han reunido para conversar sobre su región y, a partir de ahí, reflexionar, debatir, denunciar, reivindicar y proponer soluciones a algunos problemas. Lo han hecho en el Tres Festival. Voces del Mediterráneo, organizado por la Fundación Tres Culturas y el Ministerio Encargado de los Marroquíes en el Extranjero y Asuntos de la Migración, y celebrado en el Centro Federico García Lorca, entre el 28 y 30 de abril.

 

Esta fue la polifonía de voces: Albania: Fatos Kongoli (1944). Narrador autor de Tirana blues (Siruela). Argelia: Wassyla Tanzali (1941). Ensayista y narradora autora de El burka como excusa (Saga). España: Aurora Luque (1962). Poeta autora de Personal & político (Fundación Lara). Israel: Abraham B. Yehoshua (1936). Narrador y ensayista autor de El señor Mani (Duomo). Marruecos: Mahi Binebine (1959). Artista y escritor autor de Los caballos de Dios (Alfaguara). Palestina: Basem Nabres (1960). Ensayista y poeta autor de Totes les pedres (Pau Vad). Rumanía: Mircea Cartarescu (1956). Poeta narrador y crítico autor de El ojo castaño de nuestro amor (Impedimenta). Siria: Maram al-Masri (1982). Poeta autora de Señales del cuerpo (Comaraes). Túnez: Hubert Haddad (1947). Poeta, narrador y ensayista autor de Teoría de la niña fea (Demipage). Turquía: Buket Uzuner (1955). Narradora autora de Gentes de Estambul (Edebé).

 

De entre ese coro de autores mediterráneos, diez de ellos esbozaron la geografía de la realidad de su región, cuyas opiniones confluyen en los siguientes puntos: desmontar la idea idílica del Mediterráneo, asumir, los creadores, el papel de unión o pegamento de convivencia ante la incapacidad de los políticos que tienden a desunir la zona, recuperar la identidad del Mediterráneo casi como un continente enriquecido por el respeto a su singularidad, fomentar más los temas que los unen que lo que los separan, pedir a la Unión Europea que asuma un liderazgo fuerte tras los errores de Estados Unidos, advertir a la UE que su juego de ambigüedad podría convertirse en un boomerang porque potencia el racismo, la intolerancia y la pérdida de sus propios valores y, por último, reclamar una educación y pedagogía de la Historia en escuelas y colegios para que las nuevas generaciones conozcan y tengan herramientas con las cuales enfrentar el populismo o el extremismo.

 

Tras coincidir en varios de estos temas, las voces de los diez escritores se abrieron paso, una tras otra, en una cadena de propuestas para ayudar a crear conciencia y mostrar el Mediterráneo como una sola orilla polifónica que en sus palabras suena así:

 

“Hay que desmontar la idea idílica del Mediterráneo escrita por los autores anglosajones y del Norte para que la realidad no resulte tan dura. Este siempre ha sido un lugar de encrucijadas, de culturas, de creación, de ideas y de conflictos pero de donde ha salido el mundo presente. Lo que más me duele es que haya Mediterráneo Norte y Sur”, recuerda Aurora Luque, poeta española.

 

“El Mediterráneo impregnado de Historia es poesía. Es un mar nuestro y del centro de la tierra, que no separa sino que une. Siempre ha sido atravesado por inmigrantes de todas partes. La última oleada es reflejo de la gente de todos los tiempos que han migrado. El gran reto para Europa es que millones de personas se ven obligadas a llegar hasta aquí. Lo que está en tela de juicio es su tradicional hospitalidad. Por otra parte, todo lo bueno que tiene Europa viene de ese mar y de Grecia. Europa es una invención de los griegos, y eso no se debe olvidar. Este lugar bendecido debe ser ayudado con nuestra buena voluntad”, reflexiona Mircea Cartarescu, escritor rumano.

 

“El vocabulario es esencial, quizá es mejor dejar de hablar de las diferencias y más de la singularidad de cada pueblo o país. Más de lo que nos une que de aquello que nos separa. Así se eliminan los miedos. Occidente siempre ha mirado con distancia a los árabes. Es puro racismo. Aunque en Occidente no hay mucha empatía por los árabes y viceversa. Esa confrontación que se ha incrementado en los últimos años debe desaparecer. Hay que ser más humildes”, pide Wassyla Tamzali, escritora argelina.

 

“Sí existe una coexistencia de las tres culturas, pero en los últimos diez años esta idea ha sufrido mucho. Ha habido una regresión por el extremismo islámico. Hay temor racista contra los árabes. Uno de los problemas de esta desunión o conflicto general es la religión. No estoy en contra de ella, pero debe tomar el lugar que le corresponde. El mundo no puede guiarse por esas creencias. Eso lo sufrimos en Israel tanto con el judaísmo como con el islamismo. La identidad mediterránea es muy importante. Hay que volver o ir hacia ella. El futuro de nuestra relación con los palestinos depende de nuestra relación común con el Mediterráneo. Por otra parte, Europa debe tomar el liderazgo frente a los errores de Estados Unidos, que ha hecho cosas muy buenas pero también se ha equivocado. Europa ha sido demasiado pasiva, pero es un continente fuerte”, se lamenta Abraham B. Yehoshua, novelista y ensayista israelí.

 

“Hay que evitar que la gente abandone sus tierras. En el caso de Siria hay que quitarle la legitimidad al dictador Bashar al-Ásad que está obligando a la gente a huir y a buscar la paz en Europa. Luego hay que establecer una transición, crear una zona de seguridad y llegar a las regiones inaccesibles para ayudarles. El pueblo no se merece la imposibilidad de hablar. Y él trata a los sirios como animales. Europa no puede seguir jugando este juego de ambigüedad porque es peligroso y se le puede devolver”, explica Maram al-Masri, poeta siria.

 

“Los políticos son el problema. A pesar de la diversidad cultural la gente se entiende. El dinero que se destina a la guerra debería invertirse en las poblaciones, en ayudar a solucionar sus problemas básicos; de lo contrario lo que hacen es crear terroristas del futuro. Hay que hablar, y lo que sucede es que los políticos no propician el diálogo entre estos pueblos. Los autores debemos ser la amalgama, el pegamento que ayude a la unión”, asegura Mahi Binebine, artista y narrador marroquí.

 

“Los creadores deberíamos hablar más y promover la cultura como estrategia para contrarrestar los extremismos. Hay que proteger la historia común de los países de la región. Estados Unidos y otras potencias han creado esta situación y ahora lo pagan los países mediterráneos. Además la violencia del capitalismo es un sistema que ha creado el integrismo y genera nuevas amenazas”, denuncia Basem Nabres, poeta palestino.

 

“Las mujeres están llamadas a cambiar los espacios y los tiempos patriarcales que nos han traído hasta aquí. Los jóvenes necesitan modelos y conocimientos para garantizar un mejor futuro, lo que hace indispensable reforzar la educación, la pedagogía y la divulgación de la historia mediterránea y árabe en todos los niveles escolares”, reclama Hubert Haddad, poeta tunecino.

 

“Debemos mirar el Mediterráneo como un continente. Es una cultura, son varios pueblos y en su diversidad está su valor. Provenimos de las mismas raíces. Mi ADN está mezclado con lo caucásico, lo serbio, lo kurdo y de muchas regiones más. Hay que comprender las migraciones porque si hoy son por la guerra, mañana Europa y otras zonas del mundo se verán afectadas por algo más complicado: el cambio climático”, advierte Buket Uzuner, novelista y bióloga turca.

 

“Hay momentos en que los escritores deben ser más activos porque, depende de los países, la gente los escucha. Ya en época de Homero el Mediterráneo era zona de conflicto, pero hoy es más que desastroso. Leemos o vemos informaciones de lo que pasa y dan ganas de llorar. Entonces, en vez de llorar lo que hago es escribir, escribir”, confiesa Fatos Kongoli, narrador albanés.

 

¿Y la literatura como obra en todo esto? Como dice la poeta siria Maram

 

al-Masri: “La literatura, tal vez, no salva vidas, pero, a veces, sirve para aplacar a los monstruos como relata una leyenda de mi país”.

ESCRITORES AL LÍMITE: CUANDO LA PROPIA CRISIS SE HACE LITERATURA

Por Natalia Páez

 

Viernes 15 de abril de 2016.

 

Hay hechos que golpean y dejan marcas. Que trazan fronteras íntimas, existenciales. Un antes y un después de aquello que pasó y obligó a enfrentarse a los miedos más primitivos. Para algunos escritores esto deviene en nuevos textos. En el marco del Filba -en su edición nacional realizada el fin de semana pasado al sur de Mendoza, en San Rafael- una mesa reunió a autores con la consigna de compartir alguno de esos momentos límite de la vida. El concepto de frontera fue el eje que atravesó todo el Festival y esta mesa fue sin dudas la más personal.

 

Para Mariana Enríquez (Las cosas que perdimos en el fuego, Anagrama) un mediodía de sol, intoxicada en el baño de un maxikiosco de la avenida Córdoba, fue el límite. Para Iván Moiseff (La naturaleza es la iglesia de Satanás) en cambio una confesión sobre su identidad mientras su madre agonizaba fue el punto de inflexión. Y la poeta y performer Tálata Rodríguez relató que un día estuvo a punto de tirar toda la correspondencia que mantuvo durante más de una década con su padre -un tarotista de la guerrilla colombiana- y la convencieron de no hacerlo. El resultado fue Padre Postal, un texto performático que escribió para el ciclo Mis documentos, dirigido por Lola Arias.

 

Mariana Enriquez leyó un texto inédito que en un fragmento decía: "Una noche tan intrascendente e intensa como las demás -en esa época aprendí que ese dúo es posible- me metí en el baño del Búkaro a tomar un tiro, como tantas otras noches. Cuando iba a encender la luz, me di cuenta que no hacía falta. En el baño era pleno día. No tenía techo, el baño. Y el sol brillaba en el cielo de otoño totalmente solo, sin nubes, en medio del azul más límpido que se pueda imaginar. Por la posición, debía ser el mediodía. Yo creía que, como mucho, serían las 4 de la mañana. Ese sol fue mi límite. No fue una revelación ni me caí de culo como San Pablo de camino a Damasco pero recuerdo que me sentí muy patética. Muy sola y muy triste. Y la diferencia entre lo que de verdad pasaba y mi reloj tóxico resultó en una especie de asombro, una especie de shock".

 

Puesta a pensar en otros autores cuyos límites resultaron en libros, Enriquez rescató un texto de Emmanuel Carrére y otro de Anne Rice: "De vidas ajenas, de Carrére, un libro que adoro, que el autor escribió a partir de estar en el tsunami de Sri Lanka -y asistir a la muerte de una nena que conocía-. Luego se entera de que su cuñada está enferma de cáncer. Y él escribe ese libro sobre la vida, la muerte, la justicia y los modos en que nos arruinamos y mejoramos la existencia. Un libro que es una maravilla. También, extrañamente, Entrevista con el vampiro, de Anne Rice está escrito a partir de una situación límite. Porque su hija murió de leucemia y ella construyó en el libro a una niña vampiro, de la misma edad que su hija, una nena que no se muere nunca (y que está relacionada con su biografía, con la sangre, y lo que provocó la muerte de la niña real)".

 

Moiseff también compartió con el público sanrafaelino un momento que trazó una frontera en su vida. Que aconteció mientras su madre se moría en una cama, a su lado. Y contó cómo este suceso le señaló otra propiedad de la literatura: su cualidad de ejercer también como un linaje. "Lo que aprendemos de nuestras familias, la escuela, los amigos son visiones de mundo. Y las visiones son, también, una forma de poner fronteras a las cosas. Lo que creemos bueno o malo, lo que nos hace avanzar hacia algún lugar nuevo o detenernos. En ese sentido la literatura es una máquina de ampliar fronteras. Una forma de desordenarnos. Una red de visiones, de formas de estar en el mundo, que nos sacude. Una gran conversación de fantasmas a través del tiempo que si estamos dispuestos a abrir las tapas de un libro nos convoca y transforma. Para mí es casi una entidad a la que uno se acerca para salir transformado. Como si los lectores tuviéramos un árbol genealógico más amplio". En cuanto a otros autores que escribieron a partir de encontrarse al límite, Moiseff recordó la última novela de Jack London, El vagabundo de las estrellas. Una novela inspirada en los viajes astrales que realizó su amigo Ed Morrell durante las sesiones de tortura a las que era sometido en la prisión de San Quintin. "Durante los tormentos, que consistían en atar completamente a los presos y dejarlos en un cuarto oscuro durante días, Ed Morrell entraba en trance y recorría

sus vidas anteriores. El libro de Jack London recorre estás regresiones. Pero también recupera atmósferas de su infancia, ya que su madre practicaba sesiones de espiritismo a menudo". Y agregó otro texto atravesado por estas experiencias extremas: Historia de la verdadera conquista de la nueva España, de Bernal Díaz del Castillo. "Es una memoria escrita en 1568 por un soldado de Cortés. Es una de las visiones más conmovedoras y terribles del fin del México antiguo porque está escrito que por alguien que aún admirando la cultura azteca participa de su destrucción. Bernal estaba fascinado por las ciudades con su arquitectura, sus mercados infinitos, su gente".

 

Tálata Rodríguez contó cómo rescató de la humedad las cartas que mantuvo desde los 6 años con su padre. Un tarotista de la guerrilla colombiana, chamán, pintor pero sobre todo un padre epistolar con el que construyó una relación literaria cuando ella se mudó a vivir a Buenos Aires con su abuela. Rodríguez vuelve a leer esas cartas -a las que ha clasificado desde nuevos significados- en las que mira al pasado y se proyecta en una nueva relación con el que hoy llama "mi padre Facebook".

 

Para el escritor y editor Luis Chitarroni "el tema de escribir a partir de una situación límite supo ser muy literario, décadas atrás". Mencionó el caso de autores como el poeta y etnógrafo francés Michel Leiris que escribió De la literatura considerada como una tauromaquia. "En ese libro se exalta el riesgo de escribir ante la inminencia (o como consecuencia) de un peligro distante. Pero también recuerdo un texto de Oscar Masotta (quien introdujo a Lacan en la Argentina) titulado Roberto Arlt, yo mismo, que cuenta la experiencia de un brote psicótico y la pérdida de reputación -personal, intelectual, social- entre sus contemporáneos. Está en el libro Conciencia y estructura, reeditado hace unos años por Eterna cadencia. O, también, El dios salvaje, un libro del crítico inglés llamado Al Alvarez que cuenta su relación con Sylvia Plath, y escribe este texto a partir del suicidio de ella.

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