POETAS SIN FRONTERAS - POETS WITHOUT BORDERS
POETAS SIN FRONTERAS - POETS WITHOUT BORDERS

LA PASIÓN POR VIVIR

Por Nicolás Zimarro

 

 

La vida es vivida como un sentimiento trágico por muchos pensadores modernos, sobre todo por aquellos que orbitan en torno a las propuestas teóricas del Existencialismo y que se reconocen embargados por un optimismo nefasto que se sustenta en el principio vital de que la vida se desarrolla en un equilibrio imposible entre el consciente y el inconsciente humano y de que estamos obligados a elegir entre el absurdo y el misterio, entre el sentido y el sin sentido existencial, de forma que la vida se descubre simultáneamente como un amargo cáliz y como un bien cuya posesión y disfrute proporciona una inmensa dicha, hasta el punto de que no podemos sustraernos al dictado de nuestras íntimas pulsiones vitales, por mucho que nos avinagremos con la savia acídula de la vida y padezcamos en propia carne la parte sórdida y profundamente aciaga de la existencia.

 

Precisamente, la lucha a ultranza por la vida, la propia y la de los otros, es el fin que dignifica a las personas. Así lo entiende Albert Camus, quien reflexiona acerca del valor de la vida en su ensayo El mito de Sísifo.

 

Analizémoslo, aunque sea muy someramente. Merece la pena que cada cual se vea reflejado en este espejo.

Este personaje de la mitología griega, fundador de Éfira (nombre antiguo de Corinto), hijo de Eolo y Enarate, fue castigado por los dioses a transportar por la eternidad montaña arriba una pesada roca. Nada más alcanzar la cima, la roca se volvía a caer por su propio peso, de modo que debía llevarla de nuevo a la cumbre. Una vez en ella, la roca se despeñaba sin remedio. Indefectiblemente siempre sucedería así. Éste era el fatídico pago por la afrenta hecha a los dioses: primero, revelando sus secretos; luego, encadenando y secuestrando a Hades, en su afán de evitar la muerte; y finalmente,

engañándolo para que lo devolviera a la vida.

 

Camus desarrolla la idea del ser humano absurdo, ese ser insignificante condenado a sufrir la consciencia de la inutilidad de su vida.

 

El esfuerzo incesante y baldío de Sísifo tiene un trágico parangón en las vidas de los individuos modernos, vidas que se consumen en trabajos estériles de toda índole. Claro está, estas vidas resultan tanto más infructuosas y fútiles cuanto más sean malvividas sin pasión de vivir o discurran anodinas al albur de un destino nefando explicitado en un determinismo que conduce a muchos individuos humanos a perder el tren de la vida.

 

Vivir es la razón última y radical de los individuos humanos y presupone la lucha particular de cada sujeto, conforme a sus capacidades singulares, en pro de la pervivencia personal, así como la lucha solidaria, en aras de la pervivencia de sus congéneres. Vivir es recomenzar, no abandonarse a la suerte de los designios dictados por otros y significa ser uno mismo, autocrearse.

 

La vida es el soporte de la humanidad; es la base de la dignidad y del sentido existencial. Por eso, debe ser vivida lejos de corrupciones deshumanizantes, dependencias castrantes y filiaciones miserables. Y de la misma manera que Sísifo comprendió que lo que constituía su tormento suponía también la infinita satisfacción de saberse dueño de su propio destino, nosotros hemos de persuadirnos de que lo que realmente importa es el empeño por llegar a la cúspide de nuestra existencia, la lucha por la vida o la querencia por vivir, al igual que para Sísifo lo crucial es recoger la roca a pie de montaña y subirla a la cima.

 

La existencia, así, se traduce en un continuo recomenzar y en una trágica lucha consigo mismo por llevar a lo más alto la pesada carga de su propia humanidad siempre en ciernes.

 

En esta ascensión a la cumbre de la nada, en la consiguiente caída e ineludible vuelta al principio el individuo humano está solo, radicalmente solo. Y la única salida factible que puede reconfortar su soledad existencial es la relación de amor, amistad, solidaridad, o mejor dicho de “simpatía” con los demás individuos; esto es, la compartición del sentimiento y la pasión por vivir.

 

 

 

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