POETAS SIN FRONTERAS - POETS WITHOUT BORDERS
POETAS SIN FRONTERAS - POETS WITHOUT BORDERS

Es bueno recordar y obsequiar a los demás nuestros momentos más sentidos. Éste es el espacio.

 

HOMENAJE A LUIS SEPÚLVEDA

Con este recordatorio quiero homenajear al escritor chileno, que falleció en Oviedo, España, el día 16 de abril de 2020, víctima del COVID-19. ¿Y qué mejor que ofreceros este magnífico texto de su autoría? Nicolás Zimarro. 

 

02-06-20.

 

 Las mujeres de mi generación

por Luis Sepúlveda

 

A Carmen Yañez “Pelusa”, Marcia Scantlebury y Ana Schilling.

 

Las Mujeres de mi generación abrieron sus pétalos rebeldes 

No de rosa, camelias, orquídeas u otras yerbas 

De saloncitos tristes, de casitas burguesas, de costumbres añejas sino de yuyos 

peregrinos entre vientos.

Las Mujeres de mi generación florecieron en las calles, 

Y en las aulas argentinas, chilenas o uruguayas 

supieron lo que tenían que saber para el saber glorioso 

de las Mujeres de mi generación.

Minifalderas en flor de los setenta 

Las Mujeres de mi generación no ocultaron ni las sombras 

de sus muslos que fueron los de Tania 

erotizando con el mayor de los calibres los caminos duros 

de la cita con la muerte 

Porque las Mujeres de mi generación 

bebieron con ganas del vino de los vivos 

acudieron a todas las llamadas y fueron dignidad en la derrota.

En los cuarteles las llamaron putas y no las ofendieron 

porque venían de un bosque de sinónimos alegres: 

Minas, Grelas, Percantas, Cabritas, Minones, Gurisas, 

Garotas, Jevas, Zipotas, Viejas, Chavalas, Señoritas 

hasta que ellas mismas escribieron la palabra Compañera 

en todas las espaldas y en los muros de todos los hoteles 

Porque las Mujeres de mi generación nos marcaron 

con el fuego indeleble de sus uñas 

la verdad universal de sus derechos.

Conocieron la cárcel y los golpes 

Habitaron en mil patrias y en ninguna 

Lloraron a sus muertos y a los míos como suyos 

Dieron calor al frío y al cansancio deseos 

Al agua sabor y al fuego lo orientaron por un rumbo cierto. 

Las mujeres de mi generación parieron hijos eternos 

Cantando Summertime les dieron teta 

Fumaron marihuana en los descansos 

Danzaron lo mejor del vino y bebieron las mejores melodías 

Porque las Mujeres de mi generación 

nos enseñaron que la vida no se ofrece a sorbos compañeros 

sino de golpe y hasta el fondo de las consecuencias.

Fueron estudiantes, mineras, sindicalistas, obreras, 

artesanas, actrices, guerrilleras, hasta madres y parejas 

en los ratos libres de la Resistencia. 

Porque las Mujeres de mi generación sólo respetaron 

los límites que superaban todas las fronteras.

Internacionalistas del cariño, brigadistas del amor 

comisarias del decir te quiero, milicianas de la caricia. 

Entre batalla y batalla, entre amor y amor, entre fuego y fuego 

las Mujeres de mi generación lo dieron todo 

y dijeron que eso era apenas suficiente.

Las declararon viudas en Córdoba y en Tlatelolco 

Las vistieron de negro en Puerto Montt y Sâo Paulo 

Y en Santiago, Buenos Aires o Montevideo fueron 

las únicas estrellas de la larga lucha clandestina.

Sus canas no son canas sino una forma de ser 

para el qué hacer que les espera. 

Las arrugas que asoman en sus rostros dicen he reído 

y he llorado y volvería a hacerlo.

Las Mujeres de mi generación han ganado 

algunos kilos de razones que se pegan a sus cuerpos 

Se mueven algo más lentas, 

cansadas de esperarnos en las metas. 

Escriben cartas que incendian las memorias 

Recuerdan aromas proscritos y los cantan. 

Inventan cada día las palabras y con ellas nos empujan 

Nombran las cosas y nos amueblan el mundo 

Escriben verdades en la arena y las ofrendan al mar 

Nos convocan y nos paren sobre la mesa dispuesta.

Ellas dicen pan, trabajo, justicia, libertad 

y la prudencia se transforma en vergüenza. 

Las Mujeres de mi generación son como las barricadas: 

protegen y animan, dan confianza 

y suavizan el filo de la ira.

Las Mujeres de mi generación son como un puño cerrado 

que resguarda con violencia la ternura del mundo. 

Las Mujeres de mi generación no gritan 

porque ellas derrotaron al silencio.

Si algo nos marca, son ellas. 

La identidad del siglo son ellas. 

Ellas: la fe devuelta, el valor oculto en un panfleto 

El beso clandestino, el retorno a todos los derechos 

Un tango en la serena soledad de un aeropuerto 

Un poema de Gelman escrito en una servilleta 

Benedetti compartido en el planeta de un paraguas 

Los nombres de los amigos guardados con ramitas de lavanda 

Las cartas que hacen besar al cartero 

Las manos que sostienen los retratos de mis muertos 

Los elementos simples de los días que aterran al tirano 

La compleja arquitectura de los sueños de tus nietos.

Lo son todo y todo lo sostienen 

Porque todo viene con sus pasos 

y nos llega y nos sorprende. 

No hay soledad donde ellas miren 

Ni olvido mientras ellas canten.

Intelectuales del instinto, instinto de la razón 

Prueba de fuerza para el fuerte 

y amorosa vitamina del débil. 

Así son ellas, las únicas, irrepetibles, imprescindibles 

sufridas, golpeadas, negadas pero invictas 

Mujeres, Mujeres, Mujeres de mi generación.

HOMENAJE A KUKY HERRAN

Recuerdo de Mirian Fuentes.

02-06-20.

 

La nota completa que escribió Roberto Acebo en El Tribuno, y que por falta de espacio debió salir recortada: ¡¡¡GRACIAS ROBERTO !!!

 

Adviento

Hermana muerte

mi corazón es un fruto cerrado

donde no cabe tu mano

Antaño tu rostro asomaba

-tu rostro siempre era la imagen

de los viejos libros de la infancia-

detrás de las puertas de otoño

donde las penas no eran sino extraños doblones

tributos de una vida sin don

Ahora mi melancolía

reposa a la sombra de sus párpados

Por mis venas camina dulce

la voz de mi niño

Mirada soy de vida y de infinito

(“Adviento”, en El que vino de lejos)

 

 

1. El que vino de lejos es el nombre que Kuky Herran eligió para los poemas que publicó en 2009. Su séptimo libro tiene una noticia. Dice: “... peco de poeta confesional, pero ¿acaso puede no serlo cualquier madre a quien inspira la epifanía que son hijas e hijos? Con él caminé días de sol y la atroz noche de la dictadura. Junto a él sigo aguardando la llegada de la luz definitiva ‘cuando estaremos desayunados todos’”.

 

2. Kuky, su memoria palabra arborescente, nos enfrenta a la belleza de la poesía, al amor a los otros y a la revolución de esa mañana, “cuando estaremos desayunados todos”, de la que hablaba César Vallejo. Palabras de una tremenda densidad para los que participaron de la generación del 60, en todos los sentidos y desde los más diversos oficios. Kuky -referente de esa generación y habitante deslumbrada, dolida y luminosamente comprometida con su tiempo (el presente, el transitado y el que vendrá, el posible)- dice y hace mucho por/ con esas palabras que para ella eran vida, vidas.

Maestra en todos los niveles de la educación, profesora de Filosofía, docente universitaria, caminó los espacios diversos de su pueblo y de su gente. Y construyó desde la belleza de su palabra un lugar para reunir esperanza y memoria.

 

3. Si uno quería verla, reencontrarse con ella, sabía que dos fechas eran citas ineludibles desde los primeros 80, el 24 de marzo y el 6 de julio, ambas recordaban lo ocurrido en 1976. Kuky estaba en la plaza el 24 y en el Portal de la Memoria o en Palomitas, el 6 de julio. Abrazos, palabras afectuosas, miradas desde lejos alcanzaban para saber que este era el tiempo y este el compromiso, y que estábamos vivos y en permanente solidaridad: ella como muchos otros de nuestros viejos estaba allí.

 

4. Martina, una profesora que nos descubrió a muchos el pensamiento de Antonio Gramsci a propósito de las teorías literarias, vivía frente a la plaza 9 de Julio, en un segundo piso. En varias oportunidades la visité, tenía por ella un profundo cariño. Algún viernes, cuando el ruido de parlantes y bombos se escuchaba en la plaza, dijo tan naturalmente: “¡Ahí debe andar la Kuky, con sus luchas!”. Alguna vez fue “con sus indios”; otra, “con sus docentes”, Otra, “con sus desocupados”. Y sí, era la Kuky, y su poesía sostenida con su palabra y también con su militancia.

 

5. Incesante memoria, por ejemplo, libro que reúne poemas escritos bajo el dolor/ napalm arrojado sobre el continente, el país por el imperialismo y sus acólitos locales (Judas devaluados rapiñando oficinas y ministerios, rompiendo fotos y destruyendo espejos y respiraciones con la colonia como insignia a cuestas), ese terror planificado y ejecutado por la dictadura y sus patrones, en su edición de 2011 (había sido publicado por primera vez en 1985, Tunparenda, proyecto editorial que entre muchos sostenía Jesús Ramón Vera en su casa de la Villa 20 de Febrero, lo editó) lleva palabras de Kuky a Holver Martínez Borelli, poeta. Le dice:

“Si no hubieras muerto en el exilio, si estuvieras aquí entre nosotros entregándonos como lo hacías tu corazón, tu poesía, tu fervor por un mundo nuevo, te habría pedido que me prologaras estos versos que me fueron naciendo en este tiempo atroz. Y sé que habrías aceptado porque vos viviste como pocos este dolor de ver desaparecer y morir a los mejores”.

Y transcribe el poema “Canción”, de Holver. Y despliega en las páginas de ese libro tantas vidas y memoria...

 

6. Y luz para ver el horror que también se había esparcido sobre nuestros lugares (Kuky me contó que muchos de esos poemas de urgencia, paridos al calor de las lágrimas que querían abrazar a los amigos arrebatados a la vida, a las calles, fueron sacados del país en valijas diplomáticas). Un poema de ese libro:

 

Madre

A Blanca de Arabel

Pañuelo blanco sobre blanca cabeza

Ella dibuja el corazón del mundo

Matriz deshabitada dulce ruido de carne

la luz que salva de tu alarido viene

Ojos gastados de acechar tanta noche

Por tus pupilas miro el día que nace

Terca memoria del amor sin olvido

Valle de miel donde gusto el futuro

Manos cerrados llevas piedras que lavan

Manos abiertas llevas soles que cantan

Pañuelo blanco sobre blanca cabeza

En jueves de ceniza recuperas la vida

 

7. En el 93, un verso de Kuky simplemente apareció en la primera novela que escribí. Era de Blues del contraolvido, libro del 91. Los primeros versos de “Romper el cascarón” dicen:

Todavía imaginarnos transgresores

presos en la placenta de lugares comunes

no hicimos estallar una granada

en el corazón de los días que idénticos transcurren...

 

8. Nunca le mostré esa cita irreverente de alguien que quería escribir como Vallejo, como ella: “Es cierto que vivo enclaustrado entre estos pasteles manchados por posters de los 70 y este cielorraso bajo y oscuro en el que imagino el infierno de Rimbaud, alucinado por Floyd, mientras fumo tendido en la cama; que ignoro qué pudo haber ocurrido u ocurre cruzando la puerta; que me han dicho que mamá se fue hace algunos días y no volverá; que el viejo me mandó a la mierda hace algunos años, cuando descubrió que me rateaba no sólo del colegio sino también de los días que idénticos transcurren (esto lo leí en uno de los libros que están en el piso) y no importa. Lo cierto es que transcurro como los días de la poeta que escribió que idénticos transcurren, y es así que me descubro en la noche sin más luz que la del faso y con la música no muy alta que se filtra por los poros, los cimientos derruidos de mi sangre, de la casa”.

 

 

9. En el 97, Tan sin mí, una novela en la que creía Ramón, un encuentro con Gelman, con Castilla, con Charly García, me descubrió convocándola de nuevo, en sus páginas anda Kuky con esa bella “montgolfière cargada de utopías”. De hecho, “Posibilidad” (otro poema de Blues del contraolvido) es el portal lírico de ese relato. El último que dejé en el mar inmenso de las pasiones, y que quizá toque algún puerto, se lo dediqué. Y luego tuve que escribir otras palabras para ella porque no tuve tiempo de mostrarle el libro y la dedicatoria inicial. Dicen:

“Kuky, ¿sabés?, te vi en el 91. Estaba Menem con sus ministros en el monumento a Güemes. Era junio. Hubo policías bajando banderas, hubo corridas y algunos fueron a parar a la primera.

Vos estabas ahí, diciendo con tu cuerpo lo que tu poesía había dicho para siempre respirando esa, la incesante memoria.

Dabas cuenta de ese tiempo de desesperanza y sembrabas panes de esperanza para mejor esperar la mañana eterna en la que estaríamos desayunados todos. Kuky, esto que está siendo es para vos, para Zulma -por vos, por Zulma-. Las dos, madres que sueñan un mundo mejor para sus hijos. Y no lo supiste, o sí, no sé.

Le pasé a Amelia estas páginas para que las lea, y leyó la dedicatoria que quería mostrarte, ‘A Kuky, su ardiente militancia’, y no, no pude. Porque te fuiste antes. Qué puedo decir desde este lugar en el que la voz de Mina canta “Oh, Darling”, esta madrugada de abril del 2019, las 6.05 más precisamente del 5. Vos sabés, Kuky, que este es el tiempo, que nada puede separarnos de nosotros desde que el Che nos hermanó en el aliento de una América libre, hermosa, viva en toda libertad, hasta la victoria siempre, como decía Ramón, como dicen millones de hermanitos, Kuky”.

 

10. Marzo de la memoria. Y, justamente, marzo y el otoño naciente convocan a la memoria de muchas personas que han bendecido la condición de estar vivas y de dar amor. Teresa Leonardi Herran, Kuky, en Salta, en la plaza del 24, era una de nuestras referencias, había atravesado los 70, década oscura y luminosa, en estos nuestros lugares. La poesía, “un arma cargada de futuro”, corría urgente por su voz, y con ella y con el cuerpo Kuky daba cuenta de un tiempo sin tiempos, duro, violento. Un 11 de marzo también del 76, por ejemplo, Miguel Ragone -el Médico del Pueblo, el hermano, el compañero, el que había sentido como propio el dolor ¿ajeno?, el que sintió como propia la oprobiosa realidad del indio, ese paisano que aún hoy vale menos que un costal de soja o de azúcar- fue arrancado de su pueblo, de su médico, de su tiempo. Un 25 de marzo del 77, por ejemplo, el periodista y escritor y militante Rodolfo Walsh fue asesinado. Había alcanzado a mandar “La carta abierta de un escritor a la junta militar”...

 

11. Y, Kuky, un 26 de marzo, hace un año, nos dejó. Y esta palabra, también arborescente, es el puente a otras: dejó poesía, dejó compromiso, luz para caminar estos nuestros tiempos tan difíciles como cualquier otro tiempo.

 

12.Cierre. “Junto a él sigo aguardando la llegada de la luz definitiva ‘cuando estaremos desayunados todos’”, escribió Kuky en El que vino de lejos. Poemario en el que habla con Martín, su hijo, desde su amor de madre, desde su poesía, y nos lega una excusa más para quererla y querer parecernos a ella.

HOMENAJE A JORGE PEÑA

Por Wilfredo Dorador Astudillo.

Abril de 2020.

 

¡JORGE PEÑA HEN es y será para siempre un ejemplo de dignidad, de entereza, de altruismo y dedicación plena a la formación de niñas, niños adolescentes y jóvenes como artistas de la Música. Sin embargo, fue asesinado por el dictador Pinochet al cual, el actual gobierno sigue ciegamente y respalda la constitución dictatorial y al tribunal constitucional, también dictatorial. Más aún el ocupante de la Moneda procede a indultar a criminales de lesa humanidad; lo cual es una ofensa y menoscabo a la dignidad, la bondad, la ternura, la inteligencia y a los más altos valores del Pueblo de Chile y de los Pueblos Originarios.

 

Es necesario trabajar y luchar, en la Primera Línea, a pesar de toda la adversidad, con todas las fuerzas artísticas, científicas y obreras para crear el nuevo PAÍS PLURINACIONAL DE LA EQUIDAD SOCIAL Y LOS DD.HH!

 

HOMENAJE AL HÉROE DE LA EQUIDAD SOCIAL JORGE PEÑA HEN

 

¡Yo no te llamo La Serena,
yo te nombro: ¡Ciudad Jorge Peña Hen!
Que la Sinfonía en Sol Mayor te acompañe.
Que el diáfano Río que es un libro en tu memoria
nos siga cantando como la infancia y la juventud triunfante en su lozanía.
Como los frutos y las flores sensitivas que se multiplican en los valles,
que persistan para siempre las uvas imborrables de tu plena alegría.
Y que el joven que te dio belleza, bondad y paz 
viva en El Elqui como vanguardia imperecedera de la Equidad Social.
Ciudad de la Vida y de las Artes Jorge Peña Hen:
Ciudad del mar del amor y las bondades humanas
que nunca más los criminales uniformados asesinen 
a los epígonos de la Ciencia, de la vida y de las Artes.
Yo no te llamo La Serena,
yo te nombro: ¡Ciudad Jorge Peña Hen!
Para que el Valle de Lucila se llene como mágicos violines,
más allá de las montañas con la sinfonía del amor interminable 
y que siempre al mirar las estrellas conmovidos
todos los niños vean en ellas la infinita ciudad del AMOR!
Yo no te llamo La serena:
¡Yo te nombro Ciudad del Amor Jorge Peña Hen!

 

En: Sinfonía en Sol Mayor.
Poeta: Wilfredo Dorador Astudillo.
R.P.I. N° 253.646
Edit. NUMINOR.

Contacto:

Goieta 15
48610 Urduliz

Bizkaia (España)

 

Cualquier cosa que quieras enviar a:

posfpowb@poetasinfronteras.org

 

Cualquier cosa que quieras comentar a:

cuentanos@poetasinfronteras.org

 

Puedes hacerlo directamente desde: "Quiénes somos - Contacto".

 

¿Quieres hacerte socio?

Si quieres unirte a nuestra organización, utiliza nuestro formulario de contacto para recibir información. ¡Te esperamos!

Ahora también puedes informarte sobre todo lo relativo a nuestra organización a través de las redes sociales.

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© Poetas Sin Fronteras - Poets Without Borders